VISITA GUIADA 17 SEPTIEMBRE 18:30 HORAS. PLAZAS LIMITADAS¡¡
El festival Veranos de la Villa presenta una de las grandes citas artísticas del verano con una exposición que reúne en la Sala Sur de Conde Duque del 30 de junio del 22 de noviembre un conjunto excepcional de obras creadas para el Hospital de la Santa Caridad y la iglesia del Señor San Jorge de Sevilla.
La muestra, organizada con motivo de la rehabilitación de ambos espacios, permitirá contemplar trabajos de figuras esenciales del Barroco español como Bartolomé Esteban Murillo, Juan de Valdés Leal y Pedro Roldán, entre otros.
Realizadas en la segunda mitad del siglo XVII, estas obras responden al programa iconográfico concebido por Miguel Mañara, hermano mayor de la Hermandad de la Santa Caridad, en torno a las obras de misericordia.
La exposición es muy recomendable, podeís visitarla en la Sala Sur, del Centro Conde Duque, y estará hasta el 22 de noviembre.
La figura de Miguel Mañara Vicentelo de Leca ocupa un lugar singular en la historia religiosa, social y cultural de la Sevilla Barroca. Noble de linaje, caballero de Calatrava y hermano mayor de la Santa Caridad, Mañara encarna la compleja relación entre aristocracia, espiritualidad y compromiso asistencial en el siglo XVII. Su vida constituye un ejemplo especialmente significativo de transformación moral, pues de una existencia vinculada al honor, la representación social y el prestigio personal pasó a una dedicación radical a los pobres, los enfermos y los desvalidos.
Mañara era un hombre de su tiempo, y al mismo tiempo, fue reformador profundo de la práctica caritativa. Miguel Mañara encarna una de las expresiones más intensas de la espiritualidad barroca española. Su vida, atravesada por la conciencia de la muerta, la pérdida y la vanidad del mundo, terminó orientándose hacia una entrega radical a los pobres, a los enfermos y a los ajusticiados, especialmente a través de la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla.
El interés de su trayectoria no se limita a lo biográfico. Mañara permite comprender una mentalidad propia de la Sevilla del Siglo de Oro, ciudad marcada por la riqueza, la crisis, la desigualdad y la intensidad religiosa. En este contexto, la caridad no fue una actitud secundaria no decorativa, sino una forma de acción estructurada , disciplinada y espiritualmente exigente. La Hermandad de la Santa Caridad, reformada por él, ofrece un modelo de institucionalización de la misericordia que trasciende su tiempo y conserva aún hoy notable vigencia.
Hablar de Mañara es hablar también de una ciudad. La Sevilla del siglo XVII fue una urbe de contrastes: capital simbólica del mundo hispánico, centro de riqueza y comercio, pero también escenario de crisis, peste, desórdenes sociales, sequías e inundaciones. La caridad no fue solo una virtud privada, sino una necesidad social y una forma de responder cristianamente a la fragilidad humana. Hay que recordar algunos de los grandes episodios de crisis que marcaron el siglo, desde los desordenes de 1642 hasta la peste de 1649, para finalmente acabar con el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz en 1717.
Miguel Mañara nació en Sevilla en 1627,en el seno de una familia noble y acomodada. Fue el noveno de diez hermanos y heredó un importante mayorazgo tras la muerte de varios familiares en edad temprana. Se casó muy joven, fue caballero veinticuatro de la ciudad, y ocupó cargos vinculados a la Santa Hermandad. Su biografía inicial responde al modelo del caballero sevillano del Siglo de Oro: honra, linaje, prestigio social, riqueza, servicio ,representación y servicio a la monarquía, así como una gran visibilidad pública.
El 10 de diciembre de 1662, Mañara ingresó en la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla. Su entrada no fue solo un gesto devocional, sino un gesto que marca el comienzo de una nueva etapa de su vida. Su incorporación fue observada con recelo por algunos hermanos, debido a la fama de su vida anterior. Su solicitud había sido presentada meses antes de su admisión. Sin embargo, en pocos meses fue nombrado diputado de entierros y de gobierno, y más tarde Hermano Mayor por unanimidad en 1663, cargo que ejerció hasta su muerte.
La Santa Caridad tenía una función muy concreta: enterrar a los muertos sin sepultura, recoger los restos de los ajusticiados, acompañar a los condenados y darles cristiana sepultura, además de pedir limosna para sostener esta obra de misericordia. Mañara entendió que aquella hermandad podía ser algo más que una institución asistencia: podía convertirse en una escuela de caridad evangélica y en una forma de reforma espiritual de la ciudad. Tras su incorporación, impulsó una transformación profunda. Reformó la vida espiritual de la Hermandad, promovió la construcción de un hospicio en 1664, inició la iglesia de San Jorge en 1665, y más tarde una nueva enfermería con cincuenta camas. Su actuación demuestra una comprensión organizada y práctica de la caridad, basada en estructuras estables y no en gestos ocasionales.
La misericordia en Mañara, exige contacto, proximidad y despojamiento de toda distancia social. El cuerpo del pobre no es el objeto de compasión abstracta, sino lugar de presencia de Dios.
Esa identificación entre el pobre y Cristo aparece repetidamente en sus textos. Es una visión muy clara del pobre como imagen de Dios. Reiteraba que había que socorrer al pobre con “entrañas de padre”, aunque no lo pida, y reconocer que debajo de sus trapos está Cristo pobre. Esta formulación es decisiva, porque cambia la dirección de la mirada: ya no se trata solo de dar al necesitado, sino de descubrir en él una presencia sagrada.


VISITA GUIADA JUEVES 17 DE SEPTIEMBRE A LAS 18:30 HORAS. Punto de encuentro: Puerta de acceso al Centro Cultural Conde Duque, calle Conde Duque, 11. PLAZAS LIMITADAS.
